¿CÓMO COMPRAR PENSANDO EN EL MEDIO AMBIENTE?

Cada vez que vamos al supermercado tomamos decisiones. Cuando compramos, vamos más allá del producto que llevamos a casa: detrás de cada cosa existen decenas de factores que hablan de si adquirimos algo responsablemente y de si ese elemento ha sido producido pensando en el medio ambiente. Ropa, productos de aseo, decoración y electrodomésticos hacen parte de la lista de elementos que pueden ser obtenidos de forma responsable. Pero, también lo que comemos es parte de este grupo.
La cocina es uno de los lugares del hogar en el que más podemos cuidar el medio ambiente. Pensemos y analicemos las cosas que compramos, así podremos velar por el bienestar del planeta. Esta vez, presentamos una guía para comprar pensando en el medio ambiente.

1. Leer etiquetas: La información de un alimento está completa en una etiqueta. No se trata de leer solo las propiedades nutricionales, también de mirar los ingredientes: ¿cuántos son nombres difíciles de leer o de pronunciar? Mientas más productos químicos haya, más procesos tuvo el alimento y, por consiguiente, hubo más gasto de energía y de agua. Por eso, debemos escoger aquellos con listas de ingredientes cortas y conocidas.
2. Vegetales orgánicos: Consumir frutas y verduras producidas con abonos químicos y pesticidas no solo es malo para el medio ambiente, también puede serlo para el cuerpo humano. Es mejor cocinar con aquellos productos que se cultivaron naturalmente: se cuidan el suelo, los recursos hídricos y la salud.
3. Los más feos: Diariamente se desechan miles de toneladas de frutas y verduras, simplemente, porque no cumplen con estándares estéticos como forma, tamaño y peso. Existe una corriente que celebra los vegetales feos, aquellos que son rechazados por la mayoría de los compradores porque no cumplen con los requisitos para estar en una góndola de un supermercado. Aunque sean feos, son igual de ricos y cuentan con las mismas propiedades nutricionales. El desperdicio de alimentos es un despilfarro innecesario de recursos.
4. A granel: Para evitar los plásticos de un solo uso, se pueden comprar granos, condimentos y hasta productos de aseo por cantidades. En las tiendas de barrio, en tiendas especializadas y hasta en algunos supermercados se puede comprar por peso. Hay que llevar un contenedor para empacar, ojalá de vidrio.
5. Mercados campesinos: Comprar frutas y verduras directamente al productor también es una forma de cuidar el medio ambiente. Al hacerlo, se eliminan intermediarios, transporte innecesario y, además, se aporta a la economía del campo.
6. Proteína sostenibles: Una de las industrias que más impacto sobre el medio ambiente tiene es la de la producción de proteína animal. Esto porque hay grandes consumos de agua, de energía y se producen altas cantidades de gases de efecto invernadero. Sin embargo, cada vez más, aparecen productores que se preocupan por vender carne sostenible. Buscarlos es una necesidad.
7. Comprar menos carne: En consecuencia con el punto anterior, reducir el consumo de carnes rojas es una de las mejores decisiones que se puede tomar para cuidar el medio ambiente. Es tiempo de darle cabida en la dieta a opciones veganas y vegetarianas.

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