HISTORIA DE LA AIRFRYER

Así nació la airfyer…

Fue en 1944 que apareció la tecnología que permitió la cocción con aire caliente, que es la que da vida a las airfryers. En 2010 nació la airfryer para uso en el hogar.

Hoy, uno de los accesorios que no puede faltar en la cocina es una arifryer o freidora de aire. De hecho, los expertos piensan que esta nunca debería faltar en los hogares modernos pues, además de que permite freír alimentos de forma saludable, agiliza muchos procesos al cocinar y remplaza varios utensilios.
Aunque su nombre hacer referencia a una freidora, en realidad, las airfryers son más parecidas a los hornos pues, gracias a un sistema de ventilación, hacen que el calor, producido por una resistencia, circule cocinando los alimentos de manera homogénea.
Hoy es imposible pensar hacer papas a la francesa sin este electrodoméstico. Sin embargo, este ha acompañado la vida de los amantes de la cocina por muy poco tiempo. La primera airfryer salió al mercado apenas en el año 2005. En un principio, estaba pensada para agilizar los servicios en hoteles y restaurantes. De hecho, son una versión un poco más económica de los hornos de convección, que también han resultado bastante populares.
Para ser exactos, fue en 1944 cuando William L. Maxson, fundador de W.L. Maxson Corporation, pensó que era tiempo de que los militares que debían viajar tuvieran mejores comidas. En este entonces, las personas que estaban en el Servicio de Transporte Aéreo Naval comían sándwiches fríos durante sus vuelos. Maxson tenía una mejor idea: comida congelada que se pudiera calentar en el aire. Así nació el Sky Plate o Plato del Aire, una serie de comidas precocidas que se podían calentar en el viaje en cualquier momento. Después de la guerra, empezó a vender las comidas congeladas en grandes superficies e, incluso, la aerolínea Pan Am empezó a usar los Sky Plates en sus vuelos en 1947.
Maxson usó la tecnología de la época para poder ofrecer una comida caliente: el Maxson Whirlwind Oven era un horno hecho de aluminio y acero y pesaba 17 kilos. Calentaba la comida usando un motor de 120 voltios. El horno podía contener seis comidas a la vez y cocinarlas en unos 15 minutos. Esto gracias a un ventilador en la parte posterior de la unidad que hacía que el aire caliente circulara alrededor de la comida. Esta máquina es la primera versión de lo que hoy llamamos airfryer.
Más de 50 años después, en 2010, este dispositivo regresó a la luz pública. Aunque ya se usaba en hoteles y restaurantes, se pensó que podía resultar provechoso en los hogares. Al principio no hubo gran recepción, pero el hecho de que grandes cocineros como Gordon Ramsay lo empezara a publicitar pronto hizo que las personas prestarán más atención.
A pesar de que ya eran bastante populares, la pandemia y los confinamientos terminaron de consolidar su presencia en los hogares. La gente, ansiosa por lo que significaba la incertidumbre del contagio y el no poder salir de sus hogares, encontró en la cocina un refugio y vieron que las freidoras de aire eran perfectas para cocinar. Y no solo se hacían papas a la francesa, también pollo apanado, postres y hasta tortas.

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